El transporte del futuro

Ing. Alexander ESLAVA SARMIENTO
Consultor Portuario
Especialista en Logística Internacional
COLOMBIA

Previo a la cumbre climática de Glasgow, 2021, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hizo pública la Hoja de Ruta “Net Zero by 2050”, informe que analiza las medidas urgentes y necesarias para descarbonizar el sector energético global. Esto, con el objeto de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C; la Hoja de Ruta, “Net Zero by 2050”, recomienda métodos radicales para avanzar hacia la neutralidad de carbono en todo el mundo. Para tal, desaconseja por completo los vehículos (automóviles) de combustible fósil (gasolina y diésel) para 2035; presentando como alternativa vehículos eléctricos.

En los últimos 35.000 años, la humanidad ha experimentado al menos 20 revoluciones vehiculares, incluyendo la invención de cuerdas, puentes, ruedas, motores, turbo, parabrisas, luces, blindaje, otros. La digitalización lleva el desplazamiento tecnológico de personas y mercancías a una nueva era, en la que el transporte individual y la combustión interna de los motores podrían quedar en el pasado. Las ventas mundiales de automóviles en 2023 cayeron un 14,8 %, hasta los 77,7 millones de unidades, según datos de Automotive Industry Insights, Trends & Analysis Global Data. La preocupación por el medio ambiente y los avances digitales en la economía colaborativa (consumo económico colaborativo mediante plataformas de Internet) están obligando a muchos consumidores a cuestionarse si, en general, desean tener un automóvil. De hecho, ya algunas sociedades han superado el punto álgido de la popularidad de tener automóvil y ahora se conduce menos. También existe una diferencia significativa en los hábitos entre las distintas generaciones (millennials, baby boomers). Los jóvenes se niegan con mayor frecuencia a tener automóvil. En consecuencia, el transporte privado se está volviendo más público; se observa el auge del fenómeno del «CarSharing» (club de automóviles; modelo en el que las personas alquilan vehículos por períodos cortos, a menudo por hora, y los vehículos suelen ser propiedad de particulares o empresas, a los que se accede a través de un facilitador), los compañeros de viaje y Uber.

Para algunos, los automóviles ya no son bienes, son servicios. La nueva movilidad y el transporte en las ciudades del futuro incluyen no solo fenómenos como el «CarSharing» o el «Carpooling» (uso compartido del automóvil, también conocido como «Ridesharing» (varias personas comparten un sólo vehículo para un viaje, a menudo al trabajo o a la universidad. Esto, con el objeto de reducir costos, tráfico y promover la sostenibilidad), también plataformas digitales que permiten a los pasajeros encontrar la ruta óptima utilizando todos los tipos de transporte urbano posibles y utilizarlos con un solo billete (ayuda a los usuarios a optimizar sus itinerarios y combinar diferentes modos de transporte gracias a las aplicaciones integradas y al pago sin contacto). Algunas regiones ya han implementado este tipo de billete para la mayoría del transporte público. A principios de 2022, el número de usuarios de «CarSharing» en las grandes metrópolis de Europa superó los 3,4 millones de personas y se espera que aumente a 23 millones en 2030.

La micromovilidad es un movimiento con futuro; desplazamientos a corta distancia utilizando medios de transporte compactos (monociclo, segway, patineta eléctrica, bicicleta mecánica o eléctrica). Es una de las tendencias de desarrollo de mayor crecimiento en las redes de transporte urbano. El uso compartido de patinetas fomenta la micromovilidad; el alquiler de patinetas y bicicletas permite a residentes y turistas de las grandes ciudades llegar a lugares necesarios dentro de ellas, evitando las congestiones del tránsito vehicular. Para que la movilidad compartida sea lo más eficiente y eficaz posible, se necesita que se incorporen tecnologías disruptivas de la I4.0.

Estudios recientes revelan que, alrededor del 60 % de los viajes en automóvil en todos los modos de transporte del mundo se realizan en distancias inferiores a 8 km, y muchas personas podrían ahorrar tiempo y dinero en lugar de adquirir un automóvil, optando por alquilar bicicletas o patinetas. El denso desarrollo urbano y la escasez de plazas de estacionamiento hacen que el uso del propio transporte sea irracional: el tiempo dedicado a buscar parqueadero empieza a superar el tiempo de viaje. De hecho, el minitransporte eléctrico es más respetuoso y amigable con el medio ambiente; por cada kWh de energía, los automóviles de gasolina pueden recorrer 1,3 km (aprox.); los automóviles eléctricos 6,6 km(aprox.); las patinetas eléctricas 133 km (aprox.).

Según estudios del Instituto de Recursos Mundiales, el transporte genera aproximadamente el 15,9 % de las emisiones mundiales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y la mayor parte corresponde a los automóviles (11,9 %), El transporte aéreo y marítimo generan el 1,9 % y el 1,7 %, respectivamente, del volumen mundial de emisiones de GEI. Existe un consenso mundial en la búsqueda de combustibles alternativos y más ecológicos, como alternativas a la gasolina y el diésel: hidrógeno verde. La huella de carbono de los automóviles eléctricos, incluso considerando todas las etapas de producción y las emisiones de CO2, es entre un 19 % y un 69% menor que la de los vehículos de combustión interna, según el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT). Los compradores de automóviles eléctricos se sienten atraídos no solo por la idea de ser más amigable con el medio ambiente, sino por el potencial ahorro que conlleva.

Desde el desarrollo de la microelectrónica, tecnologías disruptivas de la Industria 4.0 (I4.0): Fabricación Aditiva, Impresión 3D, Visión Artificial, Inteligencia Artificial (IA), Simulación Inteligente (SI), Aprendizaje Automático (AA), Robótica, Vehículos Autónomos (VA), Realidad Aumentada (RA), Internet de las Cosas (IoT), Gemelos Digitales, Identidad Digital, Big-Data, Computación en la Nube (CN) y Computación Cognitiva han permitido a los desarrolladores de pilotos automáticos realizar avances colosales y desplegar transporte no tripulado en las carreteras. Los autos y camiones no tripulados, los taxis robot, los robots mensajeros y los drones de reparto ya son una realidad; su desarrollo con el apoyo de gigantes tecnológicos (Apple, Google, otros.), fabricantes de automóviles (Tesla, VW, Audi, BMW, otros.), bancos e incluso Uber. Este desarrollo aplica a los robots de reparto y los drones de transporte. Según las previsiones de «Boston Consulting Group», (BCG), Consultoría de gestión estratégica, en 2030 se producirán alrededor de 1.000.000 drones en el mundo, y para 2035 su volumen aumentará a 21,1 millones. Para 2035, más de un tercio de las máquinas producidas serán autónomas.

La Inteligencia Artificial, el Aprendizaje Automático y el análisis de Big-Data harán que el transporte del futuro sea más inteligente; las tecnologías disruptivas de la I4.0 impulsarán cambios fundamentales en el sector del transporte. Al apoyarse en herramientas virtuales y análisis, las ciudades podrán optimizar los flujos de transporte y las empresas logísticas (rutas de entrega). La regulación política afectará positivamente las ventas de vehículos eléctricos. Para 2030, EE.UU., pretende igualar el número de vehículos eléctricos y de vehículos de motor de combustión interna. Noruega tiene planes más ambiciosos para detener la venta de vehículos de gasolina y diésel a partir de 2025. Para ello, se promueven los vehículos eléctricos mediante generosas preferencias políticas y fiscales, como exenciones del IVA, las tasas de matriculación y el estacionamiento. El crecimiento de las ventas contribuye a incluir la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías en el transporte. La distribución de vehículos eléctricos solo ayudará a alcanzar la neutralidad de carbono completa una vez que su carga no utilice electricidad generada a partir de carbón, petróleo y gas natural, en relación con este aumento esperado en la cuota de fuentes renovables, incluida la energía del sol y el viento, hasta el 80 % para 2050.

Las ciudades del futuro serán más cómodas para los ciclistas. Los automóviles se cruzarán con menos frecuencia en las carreteras, especialmente en las grandes urbes. Madrid, Copenhague y Hamburgo ejercen presión política para convertirse en capitales ecológicas, ciudades inteligentes y sin vehículos; las rutas automovilísticas serán ultrarrápidas entre ciudades si se incorporan más vehículos eléctricos. Las carreteras también evolucionarán en paralelo al transporte y proporcionarán puntos de energía. El transporte público del futuro utilizará recursos renovables inusuales. Las autoridades de Londres ya han empezado a utilizar biocombustible en los autobuses urbanos, fabricado en parte con residuos de café. Los residuos de café se recogerán en fábricas, bares, cafeterías y restaurantes de la ciudad y se enviarán a su procesamiento. El nuevo combustible reduce las emisiones nocivas entre un 10 % y un 15 %. No se prevé que se eliminen los residuos de café: la población de Londres produce anualmente 200.000 toneladas de estos residuos. Los autobuses urbanos del futuro serán ecológicos, no sólo en cuanto a su consumo de combustible, sino en sentido directo: en las azoteas, el transporte público se convertirá en jardines con plantas vivas. Este cambio puede mejorar la situación ecológica de las ciudades y reducir las emisiones nocivas a la atmósfera.

En el futuro, en las ciudades, quienes no deseen usar el autobús público ni bicicleta como medio de transporte dispondrán de taxis voladores. Uber ya prometió operar taxis voladores en 2030 con pequeñas aeronaves ligeras equipadas con un motor eléctrico. La compañía planea introducir aviones silenciosos en las grandes ciudades. Además, los drones de pasajeros podrán transportar personas, al principio, con algunas restricciones de peso, velocidad máxima, distancia y tiempo en el aire. Los trenes aumentarán su velocidad, lo que representará una fuerte competencia para las aeronaves. Los trenes de vacío serán dos veces más rápidos que las aeronaves; los trenes del futuro solo funcionarán con fuentes de energía renovable.

El avión es el medio de transporte más común entre los viajeros modernos, aunque no es el más ecológico debido a sus enormes emisiones de CO2. Sin embargo, en un futuro próximo, las aeronaves que operan con biocombustibles darán el primer paso hacia la reducción de la huella ecológica. Un ejemplo es el vuelo entre Estados Unidos y Australia, que utiliza biocombustibles producidos a partir de variedades únicas de semillas de mostaza. Según datos, estos reducen las emisiones de dióxido de carbono por vuelo en 18 toneladas en comparación con el uso de queroseno convencional. Otra opción son los aviones con baterías solares. El Solar Impulse 2 ya realizó el primer vuelo con baterías solares a través del Océano Atlántico. La forma de producir automóviles y aeronaves también cambiará. Se podrán imprimir los modos de transporte en una impresora 3D. Los vuelos intergalácticos e intragalácticos sólo serán posible gracias a la transición tecnológica hacia la energía solar renovable, y lo serán en un futuro próximo. Sin embargo, se esperan métodos de transporte más excepcionales, como la tecnología de “Motores Warp” o “Haz” (en física teórica, un “Motor Warp” o “Warp Drive” es un dispositivo hipotético capaz de crear una curvatura del espacio alrededor de un objeto y, por lo tanto, de mover el objeto a velocidades mayores que las alcanzadas hasta la fecha por la humanidad.). Las tecnologías disruptivas y emergentes seguirán evolucionando y cambiando. El plan futuro contempla una amplia variedad de opciones, cada una con sus propias oportunidades y desafíos. Esto incluye: navegación autónoma, con apoyo tecnológico; transporte público internacional para diversos clientes; servicio de automóviles conectados y automatizados; uso de drones para apoyar futuras misiones de transporte; empleo de biocombustibles.

En conclusión, los automóviles eléctricos y las fuentes de energía alternativas experimentarán grandes avances en los próximos 30 años; durante las próximas tres décadas, estas mejoras tecnológicas transformarán radicalmente el transporte de la actualidad. Más personas vivirán en zonas urbanas, lo que demandará energía limpia. Los automóviles eléctricos que utilizan energía limpia para cargarse se generalizarán, circularán por autopistas y sistemas viales inteligentes. Para los viajes intercontinentales, el desarrollo de vuelos suborbitales punto a punto (Nueva York – Sídney en 30 minutos). Para llegar a estos destinos, la infraestructura actualmente obsoleta (carreteras, puentes y autopistas) requerirá una modernización significativa en todo el mundo, teniendo en cuenta la sostenibilidad y la rentabilidad futura. Se conducirán vehículos eléctricos y vehículos autónomos. Se eliminarán los accidentes de tráfico. Los robots controlarán el tráfico y los automóviles podrán circular más rápido, más cerca y con mayor seguridad; en el futuro se acortarán radicalmente los viajes en el tiempo.

La entrada El transporte del futuro se publicó primero en Actualidad Marítima y Portuaria.

Scroll to Top