Alberto Santana Martínez, presidente del Puerto de Huelva.
Alberto Santana, analiza el papel de La Lonja de la Innovación como motor de transformación tecnológica del entorno portuario.
P. La Lonja de la Innovación nació en 2022. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto y qué papel desempeña actualmente dentro del ecosistema de innovación del Puerto de Huelva?
R.La Lonja de la Innovación es un nodo tecnológico del Puerto de Huelva, gestionado por Telefónica como adjudicataria del servicio. Durante estos años se ha consolidado como una herramienta estratégica para activar innovación abierta aplicada al entorno portuario, industrial y de la economía azul. En definitiva, se ha convertido en una herramienta fundamental para conectar las necesidades del entorno portuario con las soluciones que están surgiendo en el mercado.
Desde su puesta en marcha, La Lonja ha impulsado más de 1.700 actividades vinculadas al ecosistema innovador, ha conectado a más de 1.000 organizaciones y ha generado una red de más de 2.000 contactos relacionados con startups, empresas, instituciones, centros tecnológicos, universidades e inversores.
Uno de sus elementos diferenciales es su posicionamiento dentro del ecosistema FIWARE. La Lonja es el primer FIWARE iHub portuario-logístico del mundo y uno de los dos únicos FIWARE iHub Premium a nivel mundial, la máxima categoría dentro de esta red tecnológica internacional. Este reconocimiento sitúa a Huelva en una posición destacada en torno a la interoperabilidad, los estándares abiertos y la innovación tecnológica aplicada a entornos complejos como el portuario.
En cuanto a su cometido actúa como un radar de soluciones. Por un lado, observa qué está ocurriendo fuera; nuevas tecnologías, startups, empresas y tendencias y, por otro, recoge las necesidades que aparecen en el propio Puerto y en su comunidad portuaria.
A partir de ahí, el objetivo consiste en conectar ambas realidades: identificar quién puede estar resolviendo ese problema, acercar la solución a quienes la necesitan y, cuando tiene sentido, probarla en un entorno real.
La Lonja de la Innovación ha evolucionado así desde un nodo de innovación y apoyo a empresas hacia un verdadero mecanismo de innovación abierta aplicada al entorno portuario.
P. Uno de los elementos diferenciales de La Lonja es la posibilidad de que startups y empresas prueben sus soluciones directamente en un entorno portuario. ¿Hasta qué punto disponer del propio puerto como campo de pruebas acelera el desarrollo y la implantación de nuevas tecnologías?
R.Aporta algo fundamental: realidad. Poder probar una solución en un entorno real permite detectar esas barreras antes, adaptarla y comprobar si realmente aporta valor. Para una startup o empresa tecnológica supone además trabajar directamente con quienes conocen el problema y acercarse mucho más rápidamente a un producto que responda a una necesidad real del mercado.
Como ejemplo quería recordar el reto de innovación para mejorar la seguridad operativa en los muelles de graneles sólidos, un desafío que partió de una necesidad real identificada gracias al Concurso de Ideas en el que participaron los trabajadores del Puerto de Huelva. El objetivo consistía en ordenar el tráfico en una zona de alta actividad sin recurrir a señalización física, limitada por las características del entorno y el movimiento de tráfico constante de mercancía a granel. La solución seleccionada fue la propuesta por la empresa andaluza Surcontrol, especializada en automatización y control industrial. La empresa desarrollará un sistema basado en proyección lumínica dinámica, capaz de mostrar señales de tráfico como STOP o prioridad de paso, sin ocupar espacio físico ni verse afectado por el tráfico de mercancías.
P. ¿Qué diferencia a La Lonja de otros hubs o programas de innovación tecnológica?(pregunta nueva)
R.La principal diferencia es que partimos de las necesidades que necesitamos resolver. El objetivo de La Lonja de la Innovación se centra en buscar soluciones que puedan aportar valor a necesidades reales del entorno portuario.
Para ello trabajamos con startups, empresas tecnológicas, universidades, corporaciones y otros agentes del ecosistema, dependiendo de quién pueda aportar la mejor respuesta.
A ello se suma nuestra especialización en FIWARE.
P. La inteligencia artificial, el IoT, el Big Data y la automatización están adquiriendo cada vez más protagonismo en los puertos. ¿En qué ámbitos de la operativa portuaria creéis que estas tecnologías pueden generar un mayor impacto?
R.Las posibilidades son enormes: operaciones portuarias, seguridad, mantenimiento predictivo, servicios técnico-náuticos, planificación logística, gestión de infraestructuras o apoyo a la toma de decisiones.
Antes de hablar de inteligencia artificial tenemos que hablar de datos. Resulta muy importante trabajar con datos estructurados, fiables e interoperables. Cuando existe esa base, la inteligencia artificial, el IoT o la automatización pueden empezar realmente a transformar procesos, anticipar situaciones y ayudarnos a tomar mejores decisiones.
P. La Lonja trabaja mediante retos que parten de problemas reales. ¿Por qué es importante comenzar la innovación desde la necesidad y no desde la propia tecnología?
R.Porque innovar no consiste necesariamente en incorporar una nueva tecnología.
El punto de partida puede ser algo tan sencillo como una dificultad detectada por una persona en su actividad diaria. Lo primero es entender bien qué está ocurriendo y, después, determinar cuál es la mejor respuesta. Puede ser una solución tecnológica, pero también operativa, normativa o un cambio de proceso.
La innovación abierta amplía enormemente nuestra capacidad de respuesta porque nos permite mirar fuera, identificar quién está trabajando ya sobre ese problema y conectar ese conocimiento con las necesidades del entorno portuario.
P. Uno de los grandes retos de la innovación es conseguir que una solución pase del piloto a una implantación real. ¿Qué barreras encontráis en ese proceso?
R.Probablemente es una de las fases más complejas.
Existen barreras tecnológicas, como la integración con sistemas existentes, la interoperabilidad, la ciberseguridad o la calidad del dato. También aparecen cuestiones económicas, regulatorias, contractuales y operativas.
Pero existe otra barrera que a veces se infravalora: la gestión del cambio.
Una solución puede funcionar técnicamente y no generar impacto si las personas que tienen que utilizarla no la incorporan realmente a su actividad. Por eso es fundamental involucrar a los usuarios, comprender cómo les afecta el cambio y trabajar la adopción desde el principio.
El éxito de un piloto no debería medirse únicamente porque una tecnología funcione, sino porque sea capaz de aportar valor y avanzar hacia una utilización real.
P. La descarbonización y la transición energética están transformando también la actividad portuaria. ¿Qué papel puede desempeñar la innovación tecnológica para conseguir puertos más eficientes y sostenibles sin perder competitividad?
R.Sostenibilidad y competitividad están cada vez más relacionadas.
Una mejor utilización de los datos permite optimizar movimientos, tiempos de espera, consumos energéticos, mantenimiento o uso de las infraestructuras y, como consecuencia, utilizar menos recursos y reducir emisiones.
La tecnología además permite medir mejor, anticipar situaciones y tomar decisiones con mayor precisión.
Por eso no debemos plantear sostenibilidad y eficiencia como objetivos contrapuestos. En muchos casos, una operación más eficiente acaba siendo también una operación más sostenible.
P. Mirando hacia 2030, ¿cómo imagináis el puerto inteligente del futuro?
R.El puerto inteligente del futuro no será necesariamente el que tenga más tecnología, sino el que sea capaz de usarla para mejorar la actividad portuaria. Así se define en la norma UNE de Puertos Inteligentes, promovida también desde la APH.
El puerto inteligente del futuro será un puerto más conectado, interoperable, predictivo, automatizado y ciberseguro, capaz de convertir datos procedentes de múltiples sistemas y actores en mejores decisiones. En la práctica será un puerto que permita exprimir el uso de las infraestructuras gracias al uso de datos de manera inteligente.
Pero la tecnología será solo una parte. Un puerto es parte de una red, por lo que será imprescindible seguir fortaleciendo la colaboración y conexión entre autoridades portuarias, comunidad portuaria, empresas, startups, universidades y centros de conocimiento. Un puerto aislado nunca será un puerto inteligente del futuro.
Y ahí iniciativas como La Lonja tendrán un papel cada vez más importante: mantener ese radar abierto al ecosistema, detectar nuevas soluciones y facilitar que la innovación pueda convertirse en respuestas reales para los retos del sector portuario.
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