David Pinto: “El futuro de la monitorización marina será un ecosistema cada vez más autónomo y conectado” 

En esta entrevista, David Pinto, aborda cómo la robótica marina, la sensorización avanzada, la visión por computador y la inteligencia artificial están transformando las inspecciones subacuáticas, mejorando su seguridad, eficiencia y sostenibilidad. 

P. EONSEA nace para transformar la inspección y monitorización del medio marino. ¿Qué necesidad detectaron en el sector marítimo-portuario que les llevó a desarrollar esta tecnología y qué problemas resuelve frente a los métodos tradicionales?

R. Hay una parte crítica de muchas infraestructuras marítimo-portuarias que permanece literalmente fuera de nuestra vista: la que está bajo el agua.

Las infraestructuras marítimo-portuarias operan en un entorno especialmente agresivo y están sometidas a un proceso continuo de envejecimiento y degradación, lo que hace de suma importancia su inspección de forma a anticipar posibles deterioros y planificar adecuadamente su mantenimiento. Tradicionalmente, estas inspecciones se realizan mediante buzos profesionales, que llevan a cabo un trabajo altamente especializado y con riesgos inherentes a la actividad subacuática. Además, trabajan en condiciones en las que factores como la visibilidad, las corrientes o el propio tiempo de inmersión pueden limitar la inspección. La tecnología ofrece una oportunidad para dotar a estos profesionales de mejores herramientas, reducir su exposición al riesgo y facilitar aquellas tareas de inspección y documentación que pueden realizarse de forma remota o automatizada. Esta complejidad también tiene consecuencias directas para los gestores de las infraestructuras: dificulta realizar inspecciones con mayor frecuencia y disponer de información homogénea con la que seguir la evolución de los activos.

Hay además otro problema menos visible.

A ello se suma que cada campaña puede generar horas de vídeo, fotografías y otros datos que posteriormente deben revisarse e interpretarse y que, en muchas ocasiones, quedan dispersos entre diferentes inspecciones. Esto dificulta comparar campañas y construir un histórico que permita entender cómo está evolucionando una infraestructura.

La pregunta para el gestor es: ¿cómo está evolucionando realmente esta infraestructura?

EONSEA nace de la necesidad de mejorar esta forma de inspeccionar y entender el medio submarino. Buscamos hacer las inspecciones más seguras, eficientes y recurrentes, y conseguir que cada campaña genere información estructurada y comparable en el tiempo. Así, los gestores pueden pasar de disponer de inspecciones puntuales a tener un conocimiento más continuo de sus activos, que les permita anticipar necesidades, priorizar actuaciones y tomar mejores decisiones de mantenimiento.

P. Su solución combina robótica marina, sensorización avanzada, visión por computador e inteligencia artificial. ¿Cómo se integran estas tecnologías para ofrecer una monitorización más precisa y eficiente de las infraestructuras y del entorno marino?

R. Para nosotros, una inspección no termina cuando el vehículo sale del agua; termina cuando la información obtenida puede utilizarse para tomar una decisión.

Nuestra solución integra distintas tecnologías que cubren toda la cadena de valor de una inspección, desde la adquisición de los datos hasta su análisis, gestión y generación de informe.

La robótica marina nos permite mejorar la forma en la que adquirimos los datos. Vehículos como los ROV y los AUV facilitan el acceso a las infraestructuras sumergidas y permiten realizar inspecciones de forma más sistemática, generando una mayor cantidad de información sobre el activo y su entorno. Esta capacidad puede aplicarse a activos muy diferentes, desde estructuras portuarias y cascos de buques hasta instalaciones acuícolas, cables submarinos o infraestructuras offshore.

Todos los datos adquiridos pueden integrarse en LEANIS, nuestra plataforma de gestión y análisis de inspecciones. Mediante visión por computador e inteligencia artificial, procesamos las imágenes para detectar y segmentar patologías de las infraestructuras, centralizando los resultados junto con el resto de la información disponible. Esto permite detectar incidencias, consultar inspecciones anteriores y comparar la evolución de una infraestructura a lo largo del tiempo.

De esta forma, una incidencia deja de ser simplemente algo encontrado en un vídeo: puede quedar vinculada al activo, relacionarse con inspecciones anteriores y observarse su evolución a lo largo del tiempo.

En EONSEA cubrimos todo el proceso, desde la adquisición de los datos con la robótica hasta la entrega del informe de inspección a través de nuestra plataforma LEANIS. Igualmente, ofrecemos planes de servicio de acuerdo con las necesidades de nuestros clientes, como paquetes de suscripción a la plataforma o integración directa en ella con nuestro cliente.

Actualmente estamos trabajando hacia modelos de inteligencia artificial predictiva que permitan ir un paso más allá de detectar y hacer seguimiento de las patologías, ayudando a anticipar su evolución y apoyando la toma de decisiones sobre mantenimiento.

P. Los puertos avanzan hacia modelos de gestión cada vez más digitalizados. ¿Qué papel puede desempeñar la monitorización inteligente y el análisis de datos en la evolución de los smart ports y en el mantenimiento predictivo de infraestructuras críticas?

R. Un puerto no se convierte en inteligente simplemente por generar más datos. Hay cada vez más capacidad para generar datos, pero acumularlos no aporta valor si no existe una estructura, una continuidad y una capacidad para procesarlos y relacionarlos entre sí.

Trasladado al contexto portuario, estructurar y centralizar esta información permite construir un histórico del activo, comparar campañas y entender su evolución a lo largo del tiempo. Esto permite pasar de inspecciones aisladas a una monitorización continua de la infraestructura y disponer de una visión más completa de su estado. Es la diferencia entre observar fotografías aisladas y empezar a ver la película completa del activo. Además, a partir de históricos consistentes, el análisis de datos permite identificar patrones de evolución y avanzar hacia modelos predictivos que ayuden a anticipar necesidades de mantenimiento, priorizar intervenciones y optimizar los recursos destinados a la conservación de las infraestructuras.

La monitorización inteligente es, por tanto, una de las claves de los smart ports para conseguir que esos datos se conviertan en información útil y, finalmente, en conocimiento que permita tomar mejores decisiones.

Dato → información → conocimiento → decisión.

P. La automatización de las inspecciones subacuáticas no solo mejora la seguridad, sino también la sostenibilidad. ¿Qué beneficios concretos aporta su tecnología en términos de reducción de costes, riesgos operativos e impacto ambiental?

R. Antes de una operación subacuática hay una pregunta que consideramos importante: ¿qué tareas necesitan realmente que una persona esté bajo el agua?

La automatización permite reducir la exposición de las personas en aquellas tareas que pueden realizarse mediante sistemas robóticos. En una inspección subacuática esto es especialmente relevante, porque permite reservar la intervención de los buzos para aquellas operaciones en las que su experiencia y capacidad de actuación son necesarias, reduciendo el tiempo que deben permanecer en un entorno de riesgo.

No se trata de sustituir al profesional, sino de utilizar cada recurso allí donde aporta mayor valor.

Esta forma de trabajar también tiene un impacto directo sobre los costes y la operativa. Poder realizar determinadas inspecciones con vehículos de menor tamaño y con medios más ajustados a cada misión facilita operaciones más ágiles y recurrentes. Esto permite aumentar la capacidad de supervisión de los activos, detectar antes posibles deterioros y planificar mejor las intervenciones de mantenimiento.

Esta eficiencia operativa tiene también un impacto ambiental directo, al reducir los medios, desplazamientos y consumo energético asociados a determinadas operaciones de inspección. A ello se suma la posibilidad de incorporar la monitorización del entorno marino a las propias campañas, aprovechando una misma operación para obtener información tanto de la infraestructura como del medio en el que se encuentra.

P. El valor de los datos es cada vez mayor en la economía azul. ¿Cómo convierten la información captada por sensores y vehículos autónomos en conocimiento útil para que autoridades portuarias, navieras o gestores de infraestructuras puedan tomar mejores decisiones?

R. Disponer de más datos no significa necesariamente saber más. El verdadero valor está en ser capaces de interpretarlos y convertirlos en conocimiento útil, algo especialmente relevante en un momento en el que se evidencia la importancia de los datos gracias a los avances en inteligencia artificial. Para ello, desarrollamos diferentes modelos de visión artificial especializados en infraestructuras y patologías subacuáticas. Estos modelos están disponibles en la plataforma LEANIS y permiten procesar la información de las inspecciones para detectar y segmentar patologías. Trabajamos además directamente con nuestros clientes en el ajuste de los modelos a sus infraestructuras y necesidades, buscando resultados fiables y repetibles.

LEANIS permite centralizar esa información y mantenerla vinculada al activo y a su histórico de inspecciones. De esta forma, los resultados del análisis pueden ponerse en contexto y utilizarse para conocer el estado de la infraestructura, seguir la evolución de las patologías y disponer de una base más sólida para decidir dónde y cuándo intervenir.

Así, una patología deja de ser únicamente una imagen o una anotación dentro de un informe y pasa a formar parte de la historia de esa infraestructura.

El objetivo no es almacenar más datos, sino conseguir que cada nueva inspección nos ayude a comprender mejor el activo.

P. EONSEA forma parte del ecosistema de innovación Blue Core. ¿Qué importancia tiene la colaboración entre startups, puertos, centros tecnológicos y administraciones para acelerar la digitalización del sector marítimo?

R. En un sector tan especializado como el marítimo, es difícil innovar bien desde un despacho y todavía más hacerlo en solitario.

La colaboración es fundamental para acelerar la innovación en el sector marítimo. Para nosotros, tener contacto directo con puertos y con operadores de otros ámbitos marítimos nos permite entender mejor sus necesidades y mejorar nuestros productos y servicios de una forma mucho más rápida y específica. Al mismo tiempo, para los agentes del sector marítimo  supone tener acceso a nuevas tecnologías y soluciones con una capacidad de desarrollo e implementación muy ágil. También es especialmente importante la colaboración entre empresas. El sector marítimo reúne necesidades muy diversas y conocer otras compañías con capacidades complementarias nos permite desarrollar soluciones conjuntas más completas, combinando tecnologías y conocimiento especializado para responder mejor a las necesidades de los clientes.

Formar parte del ecosistema de Blue Core facilita precisamente este tipo de colaboración. Nos permite acceder a nuevos contactos, compartir conocimiento y generar oportunidades con otros actores del sector marítimo, además de contar con acompañamiento durante el crecimiento de EONSEA. Iniciativas como esta crean un punto de encuentro entre innovación, industria y administración que facilita que las nuevas tecnologías respondan a necesidades reales del sector.

Para EONSEA, esa proximidad significa también aprender más rápido con quienes conocen los problemas que queremos resolver.

P. En un contexto marcado por el cambio climático y la necesidad de proteger los ecosistemas marinos, ¿cómo puede contribuir la monitorización inteligente a una gestión más sostenible del litoral, los puertos y las infraestructuras costeras?

R. Muchos problemas que se producen bajo el agua se hacen visibles cuando sus consecuencias ya han aparecido.

La monitorización inteligente busca cambiar precisamente ese momento.

Conocer con precisión el estado de nuestras infraestructuras y del entorno nos permite anticiparnos a los problemas en lugar de reaccionar ante sus consecuencias. Detectar a tiempo el deterioro de una infraestructura permite actuar antes de que derive en una incidencia que, además de sus consecuencias operativas, pueda tener un impacto significativo sobre el ecosistema marino. En entornos costeros, donde la infraestructura y el medio natural conviven de forma directa, la prevención adquiere una importancia especial. Pero la monitorización inteligente también nos permite observar el propio entorno. La robótica marina puede incorporar capacidades para medir parámetros ambientales, caracterizar el fondo marino u observar ecosistemas y biodiversidad durante las campañas. Integrar esta información en las operaciones de monitorización permite conocer mejor el impacto de la actividad humana sobre el medio y detectar alteraciones que de otra forma pueden pasar desapercibidas.

P.  Mirando al futuro, ¿cuáles serán las próximas grandes innovaciones que veremos en la monitorización del medio marino y qué papel aspira a desempeñar EONSEA en la transformación tecnológica del sector marítimo-portuario en los próximos cinco años?

R. Creemos que el futuro de la monitorización marina no será simplemente un vehículo más autónomo, sino un ecosistema cada vez más autónomo y conectado. Diferentes vehículos, tanto de superficie como subacuáticos, podrán trabajar de forma coordinada, compartir información y adaptar sus misiones en función de lo que vayan encontrando. Es precisamente hacia ese modelo hacia el que estamos avanzando en EONSEA. La inteligencia artificial tendrá un papel fundamental en esa evolución. A medida que los vehículos monitorizan, los datos podrán procesarse en tiempo real, permitiendo identificar anomalías, ajustar la propia operación y generar información para la toma de decisiones. Nuestra visión es conectar ese ecosistema robótico con LEANIS, de manera que la adquisición, procesamiento, análisis y gestión de la información formen parte de un flujo cada vez más automatizado y centralizado.

Nuestra aspiración en los próximos cinco años es que EONSEA sea un referente en monitorización marina inteligente, contribuyendo a transformar la forma en la que conocemos y gestionamos el medio marino. Buscamos crear sistemas autónomos e interconectados para ofrecer una visión cada vez más completa de lo que ocurre bajo el agua.

Porque cuanto mejor podamos conocer lo que hoy permanece fuera de nuestra vista, mejores decisiones podremos tomar sobre aquello que debemos mantener, conservar y proteger.

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