Javier Garat: “La Economía Azul será uno de los grandes vectores de crecimiento de las próximas décadas”

La Economía Azul se ha convertido en un sector clave para el crecimiento y la competitividad de España. Hablamos con Javier Garat, director del Clúster Marítimo Español, sobre sus retos, oportunidades y perspectivas de futuro.

¿Cuál es la situación actual de la Economía Azul en España y qué peso tiene dentro del conjunto de la Economía Nacional?

La Economía Azul es ya uno de los grandes pilares productivos de nuestro país, aunque muchas veces pase desapercibida en el debate público. Estamos hablando de un ecosistema que integra actividades tan diversas como el transporte marítimo, los puertos, la construcción naval, la pesca, la acuicultura, el turismo costero, las energías marinas o la industria offshore.

Según los datos que manejamos desde el Clúster Marítimo Español, la Economía Azul genera más de 980.000 empleos directos en España y supera los 40.000 millones de euros de Valor Añadido Bruto (VAB). Además, España aporta cerca del 20% del empleo azul de toda la Unión Europea, lo que nos sitúa en el país líder del continente.

A ello hay que añadir una realidad estratégica: España canaliza aproximadamente el 77% de sus importaciones y el 55% de sus exportaciones por vía marítima, mientras que cerca del 90% del comercio exterior depende del transporte marítimo. Esto demuestra que la Economía Azul no es un sector más, sino una infraestructura económica esencial para la competitividad, el empleo y la seguridad de nuestro país.

¿Qué sectores considera el CME que cuentan con un mayor potencial de crecimiento en los próximos años?

Nos encontramos en un momento especialmente interesante en el que confluyen varias transformaciones estructurales. Desde nuestro punto de vista, uno de los ámbitos con mayor recorrido es el de las energías marinas renovables, especialmente la eólica marina flotante, donde España cuenta con una industria auxiliar de primer nivel y es ya uno de los principales suministradores mundiales de estructuras de acero para este tipo de instalaciones, siempre que se respeten los caladeros de pesca.

También vemos un enorme potencial en la digitalización del sector marítimo, donde tecnologías como la inteligencia artificial, los gemelos digitales, el Big Data o la automatización están transformando la gestión portuaria, la logística, el mantenimiento naval, la seguridad marítima y, por supuesto, todo lo relacionado con defensa.

A ello se suman sectores como los combustibles alternativos y la descarbonización del transporte marítimo, la industria naval de alto valor añadido, la observación y vigilancia marítima, la economía de los datos asociados al mar y la consolidación de España como gran hub energético y logístico europeo gracias a su posición geográfica y a su capacidad de regasificación.

¿Cómo está contribuyendo el Clúster Marítimo Español a fortalecer la colaboración entre empresas, administraciones y centros de conocimiento?

Precisamente esa es una de las razones de ser del Clúster. Nuestro papel es actuar como punto de encuentro de toda la cadena de valor marítima, integrando empresas, asociaciones sectoriales, administraciones públicas, universidades, centros tecnológicos y entidades de investigación.

La actividad marítima es transversal por naturaleza y afecta a ámbitos tan diversos como la energía, la industria, el transporte, la innovación, el medio ambiente o la defensa. Por eso es fundamental disponer de espacios de colaboración que permitan identificar retos comunes, compartir conocimiento y trasladar propuestas concretas a los responsables públicos.

A través de nuestros grupos de trabajo, de la Agenda Sectorial Marítima y de nuestra interlocución con las administraciones nacionales y europeas, trabajamos para que el sector tenga una voz única y coordinada en cuestiones estratégicas.

¿Qué retos encuentran actualmente las empresas marítimas para atraer y retener talento especializado?

Quizás uno de los principales desafíos es la falta de conocimiento que existe sobre la dimensión real de la Economía Azul. Muchas veces los jóvenes simplemente desconocen las oportunidades profesionales que ofrece el sector, tanto en actividades tradicionales como en ámbitos emergentes ligados a la tecnología, la digitalización o las energías renovables.

Esto, a su vez, genera un evidente problema de relevo generacional en determinadas profesiones marítimas que nos hace incapaces de dar respuesta a la creciente competencia internacional de perfiles altamente cualificados relacionados con la ingeniería naval, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la logística avanzada o la gestión energética.

Por eso insistimos tanto en la necesidad de incorporar la dimensión marítima al debate educativo y social. España es una potencia marítima, pero todavía no existe una conciencia marítima plenamente desarrollada acorde con el peso real del sector.

¿Cómo valora el nivel de inversión que se está destinando en España a proyectos vinculados con la Economía Azul?

En los últimos años hemos visto un incremento significativo de las inversiones, especialmente en ámbitos relacionados con la transición energética, la modernización portuaria, la digitalización y las nuevas tecnologías aplicadas al transporte marítimo.

Sin embargo, desde el Clúster consideramos que todavía existe margen para avanzar más rápido. La competencia internacional es intensa y los grandes procesos de transformación que afronta el sector —descarbonización, automatización, resiliencia logística o seguridad marítima— requieren inversiones sostenidas durante la próxima década.

No debemos olvidar que Europa estima necesidades de inversión muy elevadas para garantizar simultáneamente la competitividad, la sostenibilidad y la autonomía estratégica de sus sectores marítimos.

¿Qué oportunidades ofrecen los fondos europeos para acelerar la transformación del sector marítimo?

Los fondos europeos representan una oportunidad histórica para acelerar cambios que llevaban años siendo necesarios. De esta manera, lo ideal sería que se aprovechasen para permitir impulsar la digitalización de puertos y cadenas logísticas. También de favorecer la transición hacia combustibles alternativos, desarrollar infraestructuras energéticas más resilientes, promover proyectos de economía circular vinculados al mar y reforzar la competitividad de la actividad pesquera, la industria naval y tecnológica española.

Pero quizá lo más importante es que estos fondos pueden ayudar a construir un sector marítimo más resiliente y preparado para un entorno internacional cada vez más complejo, donde la seguridad energética, la sostenibilidad y la autonomía estratégica serán factores determinantes.

¿Qué papel pueden desempeñar los puertos como motores de innovación y desarrollo económico en sus territorios?

Los puertos hace tiempo que dejaron de ser considerados como meros puntos de entrada y salida de mercancías. En la actualidad son auténticos ecosistemas de innovación.

Puertos como Vigo, Cádiz, Algeciras, Valencia o Barcelona están evolucionando hacia modelos cada vez más tecnológicos, sostenibles e interconectados. En ellos convergen logística avanzada, digitalización, energía, industria y servicios de alto valor añadido.

Además, desempeñan un papel esencial en la transición energética, tanto por su función como nodos logísticos para nuevos combustibles como por su capacidad para atraer inversiones industriales y tecnológicas.

En un contexto de reconfiguración de las cadenas globales de suministro, los puertos españoles tienen la oportunidad de consolidarse como plataformas estratégicas de conexión entre Europa, África, América y el Mediterráneo.

¿Qué mensaje trasladaría a las empresas que todavía no forman parte del ecosistema de la Economía Azul y desconocen las oportunidades que ofrece?

Les diría que la Economía Azul no es un sector cerrado ni reservado exclusivamente a las actividades tradicionales del mar. Más bien al contrario, es uno de los ecosistemas económicos más dinámicos y transversales que existen actualmente.

Hoy hablamos de digitalización, inteligencia artificial, energía, logística, ciberseguridad, biotecnología, materiales avanzados, sostenibilidad o infraestructuras críticas. Muchas empresas ya forman parte de la Economía Azul sin ser plenamente conscientes de ello.

En esta misma dirección, estamos entrando en una etapa en la que el mar va a desempeñar un papel cada vez más relevante en cuestiones tan estratégicas como la seguridad energética, la autonomía industrial europea o la resiliencia de las cadenas de suministro.

Por eso, nuestro mensaje es claro: España es una potencia marítima y la Economía Azul va a ser uno de los grandes vectores de crecimiento de las próximas décadas. Quedarse al margen de esta transformación significa perder una oportunidad extraordinaria de innovación, internacionalización y desarrollo empresarial.

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