El ruido de los barcos frente a Barcelona: un peligro silencioso para la biodiversidad marina

El ruido submarino provocado por los barcos se ha convertido en una de las formas de contaminación marina menos visibles, pero con mayor impacto sobre la biodiversidad. 

El proyecto europeo DeuteroNoise analiza cómo la actividad marítima altera el entorno acústico del mar y afecta a diferentes especies marinas en diversas cuencas europeas y en el litoral de Barcelona. 

Durante la 37ª Copa América (octubre de 2024), las grabaciones mostraron incrementos de entre 5 y 8 dB cerca de la costa de Barcelona.

Con la llegada del verano, el litoral de Barcelona entra en uno de los periodos de máxima actividad marítima. Al tráfico habitual de mercantes y ferris se suman cruceros y un elevado volumen de embarcaciones de recreo, especialmente durante los meses de temporada alta. Este incremento de la movilidad en el mar no solo se traduce en una mayor presencia en la superficie: bajo el agua también implica una intensificación del ruido antropogénico, una presión ambiental poco visible pero con capacidad para alterar el equilibrio de los ecosistemas.

En este contexto, investigadores e investigadoras de La Salle Campus Barcelona, a través del grupo de investigación Human Environment Research (HER), participan en el proyecto europeo DeuteroNoise, una iniciativa impulsada por JPI Oceans que caracteriza la contaminación acústica asociada al tráfico marítimo en distintos puntos de Europa (como el norte del Adriático, la laguna de Venecia, el mar Negro, el mar del Norte y el litoral de Barcelona) y estudia su impacto sobre la vida marina, con especial atención a los invertebrados.

Cómo se estudia el ruido bajo el agua

En Barcelona, el equipo combina grabaciones mediante hidrófonos (micrófonos submarinos) y datos AIS (sistema de identificación automática de buques) para construir una base de datos que permite relacionar el ruido medido con el paso real de embarcaciones. El objetivo es describir cómo varía el paisaje sonoro submarino a lo largo del tiempo y según el tipo de actividad marítima.

Una de las aportaciones del proyecto es la creación de The DeuteroNoise Database, una base de datos abierta e interactiva que reúne grabaciones calibradas procedentes de campañas realizadas en Cataluña, Italia, Rumanía y Noruega, sincronizadas con el tráfico real de embarcaciones (AIS). Esta herramienta permite explorar registros por tipo de embarcación, niveles de ruido, espectrogramas y metadatos, y pone a disposición de la comunidad científica y del público una ventana directa a cómo “suena” el mar cuando aumenta la actividad humana.

Invertebrados: los grandes olvidados del ruido marino

A diferencia de los vertebrados marinos (como delfines, ballenas o peces), los efectos del ruido antropogénico sobre muchos invertebrados han sido tradicionalmente menos estudiados, a pesar de que desempeñan un papel clave en las redes tróficas y en el funcionamiento de los ecosistemas. DeuteroNoise pone el foco en este vacío de conocimiento y trabaja con organismos del grupo de los deuteróstomos, evolutivamente próximos a los vertebrados.

Para comprender el impacto de forma cuantitativa, el proyecto también realiza experimentos de exposición controlada en laboratorio: el ruido real registrado en la costa se reproduce (una vez caracterizado) en tanques experimentales equipados con altavoces submarinos, comparando las respuestas entre un tanque de exposición y un tanque de control sin ruido. En colaboración con la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, se estudia, entre otras especies, Oikopleura dioica.

De la Copa América al verano: cuando el ruido se intensifica

Los datos obtenidos también permiten comprender cómo determinados episodios incrementan de forma notable la contaminación acústica submarina. Un ejemplo claro es la monitorización realizada durante la 37ª Copa América en Barcelona (octubre de 2024), en colaboración con Espai Vela de la Facultad de Náutica de la UPC, donde se llevó a cabo una de las campañas de medición: las grabaciones registraron incrementos de entre 5 y 8 dB respecto a los niveles habituales cerca de la costa, especialmente en las bandas de 63 y 125 Hz, asociadas a la propulsión y al funcionamiento de los motores. Además, la variación natural entre el día y la noche quedó fuertemente amortiguada, un indicador de que el ruido se mantuvo de forma sostenida debido a la presencia continuada de embarcaciones de apoyo, seguridad y espectadores.

Aunque se trata de un acontecimiento puntual, los investigadores de La Salle-URL alertan de que la presión acústica sobre el litoral no termina con los grandes eventos. Durante el verano, cuando coinciden cruceros, líneas regulares y embarcaciones de recreo, la contaminación acústica submarina también puede aumentar de forma significativa. “La Copa América nos permitió observar con gran claridad cómo varía el paisaje sonoro cuando se produce un pico de actividad, pero el reto es entender qué ocurre en el día a día y, sobre todo, durante la temporada alta”, señala el Dr. Marc Freixes, investigador del grupo Human Environment Research (HER) de La Salle-URL y miembro de DeuteroNoise. Comprender cómo varía el paisaje sonoro durante la temporada alta y cuáles pueden ser sus consecuencias sobre las especies que habitan estos ecosistemas es un paso necesario para avanzar hacia una gestión marítima más compatible con la biodiversidad del litoral de Barcelona.

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