El mar siempre ha sido sinónimo de conexión. Conecta territorios, economías, industrias y personas. También conecta innovación, conocimiento técnico y capacidad de adaptación en uno de los sectores más complejos y estratégicos del mundo. Una evolución constante en la que la presencia de la mujer ha ido ganando espacio de forma progresiva hasta convertirse en una parte esencial del presente y del futuro marítimo.
El Día Internacional de la Mujer en el Mar, celebrado el 18 de mayo, invita precisamente a observar esa transformación desde una mirada amplia. No buscando únicamente reconocer trayectorias individuales o avances en materia de representación. El verdadero cambio está en cómo el talento femenino participa cada vez más en áreas clave de la actividad marítima: ingeniería, logística, sostenibilidad, operaciones portuarias, tecnología naval, comercio internacional, seguridad marítima o investigación científica.
La imagen tradicional del sector, vinculada exclusivamente a los buques o a la actividad portuaria, hace tiempo que quedó atrás. Hoy, el ámbito marítimo forma parte de un ecosistema global donde convergen digitalización, transición energética, innovación industrial y cadenas logísticas internacionales. Escenario que requiere perfiles técnicos, capacidad analítica y una visión multidisciplinar que encaja plenamente con la nueva generación de profesionales que se incorpora al sector.
El legado de quienes abrieron camino
La historia marítima española cuenta con mujeres que desarrollaron carreras pioneras en disciplinas donde apenas existía representación femenina. Sus nombres merecen ser recordados, porque cada uno representa una barrera rota y un camino abierto para las generaciones siguientes.
Jimena Quirós Fernández y Tello fue la primera científica del Instituto Español de Oceanografía, abriendo la puerta a la presencia femenina en la investigación marina cuando ni siquiera existía un precedente en el que apoyarse.
Ángeles Alvarifio llevó la oceanografía española al panorama internacional. Investigadora incansable, descubrió 22 nuevas especies y se convirtió en un referente mundial en el estudio del plancton, demostrando que la ciencia del mar no tenía fronteras ni de género ni de geografía.
Lola Higueras fue pionera en arqueología subacuática en España, impulsando una disciplina que rescata del fondo del mar la memoria histórica de una nación profundamente ligada al océano.
Carmen Sarasquete dirigió el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía y dedicó su carrera a la biología marina y la acuicultura, contribuyendo a la sostenibilidad de especies marinas clave con rigor científico y visión de futuro.
Pilar Tejo se convirtió en ingeniera naval cuando apenas había mujeres tituladas en esa disciplina en España. Fue la primera mujer directora de Salvamento Marítimo, liderando operaciones de seguridad marítima en un sector históricamente masculino.
Isabel Alcober representó durante casi 20 años la excepción que confirma la regla: fue la única mujer en España; y prácticamente en Europa, dedicada a reparar cables submarinos de transmisión de datos a bordo de buques cableros en alta mar, a contrarreloj y en cualquier condición atmosférica.
Aquel impulso inicial permitió ampliar la presencia de la mujer en espacios técnicos y científicos de enorme relevancia para el desarrollo marítimo español. Gracias a ello, las nuevas generaciones encuentran hoy referentes que demuestran que el sector ofrece oportunidades reales de crecimiento y especialización.
Y dicho relevo ya se percibe en empresas, puertos, astilleros, consultoras, operadores logísticos y organizaciones vinculadas a la economía azul. Cada vez es más habitual encontrar mujeres liderando proyectos internacionales, coordinando operaciones técnicas o participando en procesos de innovación ligados a la sostenibilidad y la transformación digital.
Un sector estratégico que necesita talento
Más del 80 % del comercio mundial se mueve por mar. Esa cifra resume por sí sola el peso del sector marítimo en la economía global y explica por qué su evolución tiene un impacto directo sobre industrias, cadenas de suministro y mercados internacionales.
La actividad marítima atraviesa además una etapa de profunda transformación. Los nuevos combustibles, la descarbonización, la automatización, la conectividad o el incremento de las exigencias regulatorias están modificando la forma de operar de toda la cadena de valor marítima.
Una transición que está generando una demanda creciente de profesionales especializados. Ingeniería naval, análisis de riesgos, logística internacional, comercio exterior, gestión portuaria, derecho marítimo, inspección técnica o tecnología aplicada al transporte son solo algunas de las áreas donde el sector necesita incorporar nuevo talento.
La dimensión internacional representa otro de sus grandes atractivos. Trabajar en el ámbito marítimo implica desenvolverse en entornos multiculturales, colaborar con equipos de distintos países y participar en operaciones que conectan mercados de todo el mundo. Pocas industrias ofrecen una combinación tan amplia de especialización técnica, proyección global y aprendizaje continuo.
El gran desafío: consolidar el talento femenino
La incorporación de mujeres al sector marítimo avanza de forma sostenida, aunque los datos reflejan que todavía existe margen de mejora. Según cifras de la Organización Marítima Internacional, los números hablan por sí solos:
Solo el 1 % de las personas que trabajan en el mar son mujeres. El mayor reto del sector sigue estando a bordo, donde la representación femenina es prácticamente testimonial.
El 38 % de quienes se forman en estudios marítimos son mujeres. Ese talento existe, se prepara y está listo. El reto es que encuentre el camino hacia el sector.
La presencia femenina se concentra en la franja de 45 a 54 años. No buscamos solo atraer talento joven, sino asegurar su relevo y continuidad en el tiempo.
Solo el 13 % de los puestos en consejos de administración del sector están ocupados por mujeres en España. La brecha se agranda precisamente en los espacios donde se toman las decisiones que definen el futuro de la industria.
España cuenta ya con redes de mujeres en el ámbito marítimo que trabajan para cambiar esta realidad.
La evolución del sector permite observar un cambio de tendencia cada vez más claro. Las empresas marítimas valoran de forma creciente perfiles capaces de aportar nuevas perspectivas, habilidades de coordinación, capacidad de adaptación y liderazgo en entornos complejos. La diversidad empieza a entenderse como una ventaja competitiva vinculada directamente a la innovación y al desarrollo empresarial.
Una industria con propósito y recorrido
El sector marítimo ofrece algo difícil de encontrar en otros ámbitos profesionales: la sensación de participar en una actividad esencial para el funcionamiento del mundo. Cada operación logística, cada conexión portuaria, cada avance tecnológico o cada proyecto vinculado al mar tiene un impacto directo sobre la economía global y sobre la vida cotidiana de millones de personas.
Esa dimensión estratégica convive además con una enorme variedad de oportunidades profesionales. El mar necesita ingenieras, científicas, juristas, técnicas, especialistas en comercio internacional, expertas en sostenibilidad, analistas de datos, profesionales financieras y perfiles vinculados a la innovación tecnológica.
La amplitud del sector rompe definitivamente con muchos de los estereotipos que todavía existen alrededor de la actividad marítima. Hoy, el mar también significa conocimiento, tecnología, gestión, investigación y liderazgo.
Desde el Clúster Marítimo Español se considera fundamental seguir impulsando la visibilidad del talento y reforzar el acceso de nuevas generaciones a todas las áreas de la economía marítima. El sector necesita atraer profesionales preparados para afrontar los desafíos que marcarán el futuro del transporte, la sostenibilidad y la competitividad internacional.
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