Un estudio internacional liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) revela que las primeras horas de vida condicionan el éxito de reclutamiento de la especie.
El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha liderado un estudio internacional que demuestra, por primera vez en un gran pez pelágico como el atún rojo (Thunnus thynnus), que las tasas de crecimiento durante los primeros días de vida influyen de forma decisiva en el desarrollo posterior de las larvas. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para mejorar las predicciones de reclutamiento y la gestión pesquera de esta especie de alto valor económico y ecológico.
El trabajo, publicado en la revista Fisheries Oceanography, analiza miles de medidas microscópicas de crecimiento larvario obtenidas de otolitos —estructuras calcáreas que registran el desarrollo diario— en dos áreas de reproducción clave del Atlántico: el noroeste del Mediterráneo y el Golfo de México. Los resultados muestran que el atún rojo presenta los niveles más altos de autocorrelación del crecimiento larvario registrados hasta la fecha entre las 18 especies de peces analizadas. Esto significa que los individuos que crecen más rápido tras nacer tienden a mantener esta ventaja a lo largo del desarrollo temprano, aumentando sus probabilidades de supervivencia.
“La ventana crítica que va desde el nacimiento hasta los primeros días de alimentación es aún más determinante de lo que pensábamos”, explica José María Quintanilla, investigador del Centro Oceanográfico de Málaga y autor principal del artículo. “Si una larva comienza a crecer rápido, ese impulso inicial puede acompañarla en etapas posteriores, condicionando su supervivencia y, en consecuencia, el éxito futuro del stock”.
El estudio también detecta diferencias entre áreas de reproducción: las larvas del Golfo de México muestran un crecimiento medio más elevado que las del Mediterráneo, lo que refuerza la idea de que las condiciones ambientales —temperatura, alimento disponible o estructura del ecosistema— pueden modular estos patrones. Según los autores, esta información permitirá mejorar los modelos que utiliza la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) para gestionar la especie.
Además, los resultados sugieren que factores como la calidad del alimento y la variabilidad ambiental junto con los efectos maternos podrían ser aún más relevantes en la supervivencia larvaria de lo que se asumía hasta ahora.
Este trabajo ha sido desarrollado en el marco de los proyectos internacionales ECOLATUN e INDITUN, con la participación de centros de investigación de España, Japón, Estados Unidos y Canadá.
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